¡Acaba con las hemorroides!

¡Acaba con las hemorroides!

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Invertir, digamos, media hora en la lectura del periódico (bueno, en realidad mirando Whatsapp e Instagram) sentado en la taza del váter tal vez que sea una maniobra muy inteligente: los hombres que leen en el baño pueden tener más posibilidades de desarrollar hemorroides.

Y eso se debe a que las hemorroides (que no dejan de ser estructuras vasculares de lo más normal y que todo el mundo tiene en su canal anal) pueden agrandarse y hacerte daño cuando aumenta la presión contra los tejidos conectivos que las mantienen en su lugar.

Sentarse en la taza durante largos períodos de tiempo irrita e inflama los tejidos conectivos mencionados. Y no es la única postura que provoca la hinchazón: estar estreñido o pasarse horas sentado en el coche o en una silla delante del ordenador pueden llegar a provocar el mismo y doloroso efecto.

Algunos hombres pueden sufrir hemorroides por levantar cargas pesadas. Al ejercitarte contraes los mismos músculos abdominales que al defecar, lo que puede forzar el tejido que rodea el ano.

Tanto si te sientas más tiempo del debido en la taza como si te pasas de rosca en el gym tienes posibilidades de experimentar las hemorroides en tus carnes. De hecho, cerca del 75% de las personas las padecen en algún momento de su vida.

Tipos de hemorroides

Existen dos tipos de hemorroides:

1. Las hemorroides externas se encuentran debajo de la piel alrededor de tu ano, y pueden formar un pequeño bulto. También pueden causar sangrado, dolorosa hinchazón y picazón.

2. Las hemorroides internas se encuentran en el recto, la parte más baja del intestino grueso, y por lo general no son dolorosas. Pero pueden causar sangrado que aparece en las heces, cuando te limpies, o en el inodoro después de hacer tus necesidades.

Tus posibilidades de sufrir hemorroides aumentan a medida que envejeces. Los tejidos conectivos que recubren el canal anal se debilitan con la edad, lo que provoca que los vasos sanguíneos se hinchen más fácilmente cuando están irritados.

Cómo tratarlas

Tenemos buenas noticias para ti: las hemorroides no son difíciles de tratar. Tu primera línea de defensa es probar una crema, pomada, o supositorio que contiene hidrocortisona. Este medicamento ayuda a reducir la inflamación, el dolor y la picazón. Si los síntomas no desaparecen en una semana, visita a tu médico de cabecera: es posible que necesites recetas para medicamentos que contengan una combinación de hidrocortisona y lidocaína para un mejor control que la hinchazón y el dolor.

¿Todavía te duele? Quizás necesites que un gastroenterólogo o proctólogo te eche un vistazo. Sugiéreselo a tu médico (si es que él no toma la iniciativa). Tu petición no estaría tan fuera de lugar. Piensa que los especialistas pueden tratar los casos graves o complicaciones, como un coágulo de sangre, sangrado persistente o un prolapso, que es una hemorroide interna que sale de tu ano. En estos casos, es posible que tengas que someterte a una operación mínimamente invasiva para reducir las hemorroides.

Evita que vuelvan

Para evitar que regresen, tienes que tratar de solucionar las causas que provocaron su aparición en primer lugar.

Estreñimiento: aumenta la ingesta de fibra y agua. Incrementa el consumo al menos hasta 25 gramos de fibra procedente de fuentes como avena, pasas, frutas, verduras y legumbres.

Sedentarismo: Si eres de los que están clavados en su escritorio, deberías levantarte y moverte cada 20 minutos para evitar una acumulación de presión en una sola área. Y nada de hacer de tu baño una biblioteca. No te sientes más tiempo de lo necesario.

En el gym: No es que tengas que dejar de hacer sentadillas o peso muerto, pero quizás deberías plantearte aligerar las carga si los síntomas se repiten una y otra vez y no remiten.

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