#22yContando

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Por: Salvador Cosío Gaona.

Colosio era un político de excepción y como él mismo se calificaba: ‘era producto de la cultura del esfuerzo’, ya que aún siendo privilegiado por pertenecer a una familia de clase media y con adecuada presencia social, nunca se conformó y decidió esforzarse a buscar más oportunidades que las de mediana envergadura que ordinariamente se presentaban en el entorno de su natal Magdalena de Kino y su Sonora Querida, obteniendo en Monterrey y en la Capital del País interesantes herramientas para fortalecer su formación académica y técnica.

Además de su capacidad para relacionarse y generar espacios para crecer profesional y sociopolíticamente, opciones que supo aprovechar y gracias a ello se encumbró hasta llegar a dirigir nacionalmente el Partido Revolucionario Institucional (PRI), tras haber desarrollado una carrera al servicio público habiéndose desempeñado como Legislador Federal, funcionario federal y culminando con la titularidad de la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL), desde donde operó para convertirse en Candidato del PRI a la Presidencia de la República, lo que logró sin haber sido exactamente el favorito del entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari, quien ante el crecimiento de Colosio no pudo evitar dejarlo llegar, sin poder encumbrar a su cercano amigo Víctor Manuel Camacho Solís, quedándose también en el camino otros personajes igualmente cercanos al regiomontano todopoderoso, como fue el caso de Emilio Lozoya Thalman y José Francisco Ruiz Massieu.

Ya sabemos la historia sobre el asesinato de Donaldo, al menos lo que oficialmente está determinado, pero también es mucho lo que se ha dicho sobre las causas y los culpables, así como de los beneficiarios por su artera ejecución: entre los chismes generados sobre la presunta fallida estrategia de campaña en cuanto se fabricó esa historia relativa a que no estaba generándose interés popular hacia su candidatura y los movimientos mediáticos tendientes a fabricar un ambiente propicio para hacer creíble la necesidad imperiosa por parte del PRI de efectuar un cambio de abanderado, el supuesto berrinche de Víctor Manuel Camacho Solís por no haber resultado ‘electo’ candidato priísta a la Primera Magistratura y sus acciones tendientes a buscar desestabilizar la ‘campaña colosista’, esa que en teoría coordinaba Ernesto Zedillo pero que en la realidad no hacía esa labor y solo estaba ‘encargado de la coordinación’ para estar sin cargo público y libre de obstáculos para ser Candidato Sustituto en caso necesario. Y esa necesidad fue fabricada y obviamente al asesinar a Colosio y dejar sin aspirante presidencial al PRI fue precisamente él, Zedillo, quien lo suplió, basado en un muy poco ortodoxo procedimiento de auscultación entre los lideres sectoriales, gremiales, de legisladores federales y gobernadores, siendo uno de estos, Manlio Beltrones, en esa época Gobernador de Sonora, quien se encargó de ‘la tarea sucia’ al afirmar que ‘la voluntad de Donaldo fue que si por alguna razón debieran suplirlo, el ideal era Zedillo’, quien era en realidad el favorito del superpoderoso y perverso Joséph Marie Córdoba Montoya, famoso francoespañol que fungía como Jefe de la Oficina de la Presidencia a cargo de Carlos Salinas de Gortari, de quién era el más cercano personaje y hacía labores de pragmático Presidente Adjunto.

Y lo que detonó el operativo para eliminar a Colosio fue haberlo impulsado a encender la mecha con ese sentido discurso pronunciado el 6 de marzo de 1994, mediante el cual prácticamente ‘pintó su raya’ en relación al gobierno de Salinas, a quien junto con sus consocios del monopólico poder central, les destinó Donaldo su durísimo mensaje, ese en el que deja clara su intención de ser un Presidente digno y fuerte, a fin de poder terminar con el montón de vicios y deformaciones del ejercicio del poder político, esas aberraciones en la actuación de los gobernantes, de las que Colosio hizo un amplio relato, relacionándolas con las exigencias del pueblo, un pueblo harto de tanta corrupción e impunidad, como la que ahora existe y lamentablemente, acentuada y agigantada, porque es fácil afirmar que Mexico no solo no ha avanzado desde 1994, como lo veía Donaldo, sino que está peor, mucho peor después de 22 años que han pasado desde que fue cobardemente aniquilado, el 23 de marzo de 1994, en la ‘Colonia Lomas Taurinas’ de la Ciudad de Tijuana en Baja California.

Es menester recordar ese famoso discurso conmemorativo del aniversario de la fundación del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el que con la mirada fija en el pueblo mexicano, representado por la multitud reunida en la plazoleta donde se erige ‘El Monumento a La Revolución Mexicana’, la iniciada en 1910, el entonces Candidato del PRI a la Presidencia de la República dejó ver su voluntad y emoción sociopolíticas para emprender una cruzada por la reconstrucción de la confiabilidad de las instituciones y los sistemas de Justicia y Gobernabilidad democrática de la Nación, aquel fortísimo mensaje mediante el cual el masacrado líder que estaba encaminado a remover los cimientos de las anquilosadas y caducas estructuras del Aparato Político y del Sistema Económico de México, ‘puso el dedo en la llaga’ señalando con firmeza los graves problemas del país y delineó las causas y los culpables de ello, exigiendo tanto a su partido como a todos quienes estuvieren inmersos en la existencia de la profusión de problemas el actuar o dejar de hacer todo aquello que resultare imperativo para destruir el cúmulo de vicios y anomalías existentes como grandes lastres para el logro de metas que otorgasen bienestar a la sociedad, con un llamado de alerta sobre las tremendas condiciones de inequidad y falta de probidad como de capacidad de políticos y funcionarios que en vez de realizar lo necesario para favorecer a la gente se empeñan en servirse de ella a través del abuso del poder que les otorga su posición importante en las estructuras burocráticas o partidistas.

A 22 años de ese discurso tan intensamente elocuente, aún calan hondo las palabras de Donaldo en reclamo por la inacción y apatía casi general ante los severos problemas que en esa época y aún ahora aquejan a nuestro doliente país, que en aquel tiempo como es ahora, tiene un pueblo que está ávido de soluciones, como Colosio decía: ‘veo a un pueblo con hambre y sed de Justicia’, y en efecto, era cierto lo que Donaldo advertía, ese México de 1994 era una comunidad harta de soportar la cínica actuación de quienes como autoridades tuercen la ley y deberían hacer todo lo necesario para cumplirla y en apego a ella trabajar intensamente para lograr avances en el abatimiento de la enorme marginalidad y miseria en la que sobreviven muchos millones de mexicanos además de intensificar la lucha conjunta entre ciudadanos e integrantes de estructuras gubernamentales, a fin de abatir los altos índices de ineficacia, inmoralidad, criminalidad, inseguridad, violencia, corrupción e impunidad y aún se escucha fuerte el férreo reclamo sobre las dolorosas condiciones de pobreza y extrema inopia de millones de mexicanos, así como el hartazgo del pueblo en razón de la falta de acción positiva de funcionarios corruptos o negligentes, incluyendo aquellos que cometen ilícito al ser incompetentes para el desempeño de los encargos públicos que aceptaron como responsabilidad.

Han pasado ya 22 años del estulto crimen que sigue impune, los beneficiarios son cada vez más ricos y más poderosos y aún oficialmente se tiene como culpable o ejecutor material a un asesino solitario, al igual continúa siendo oficial el que no existe identificación sobre quién o quiénes son los responsables de la autoría intelectual del execrable crimen contra el líder político en quien estaba depositada la esperanza de millones de mexicanos en cuanto a que al lograr acceder a la Presidencia de México habría de cimbrar las viejas y podridas estructuras del corrupto sistema, generando la renovación y los cambios positivos que desde antes del cisma por la muerte de Donaldo y aún hasta ahora son imperativos de conseguir para que exista eficacia en la acción gubernamental y en el Sistema integral de Justicia y con ello se avance en abatir la inmensa pobreza que afecta a la población y se eleve la calidad de vida de los mexicanos.

Lo cierto es que ‘El Todopoderoso’ que ordenó matar a Donaldo para acallar su impetuosa voz llamando a la lucha social por sanear el corrupto sistema; pero al ordenar su ejecución hizo correr la sangre con la que se fertilizó la siembra de la semilla de la que se sigue cosechando valores e ideales con lo que se mantiene la esperanza de que algún día no muy remoto habrá los seres aptos y capaces así como las condiciones adecuadas para reemprender las acciones por la renovación sociopolítica y la reestructuración de los ejes por los que se conducirá a México hacia un mejor estadío de bienestar popular, convertido en una nación donde impere el estado de derecho y exista la mejor calidad de vida para la gran mayoría de los mexicanos. El pueblo de México esta empezando a despertar para levantar suficientemente alto la voz y accionar con eficiencia para lograr que México sea un país mejor.

Sigue vigente el ideario del visionario Donaldo porque al mantenerse las condiciones inaceptables de bajo crecimiento, alta inseguridad y escasa certidumbre, cobra más sentido la que no es una desperdiciada frase y además una necesaria exhortación : ‘Colosio vive y la lucha sigue!’, porque al matar a quien fue un gran amigo, Jefe y Líder, no acabaron con el anhelo de muchísimos quienes coincidimos con sus ideales y su lucha; que desde diversas trincheras y al margen de la diversa militancia partidista o carentes de ella, más allá del incurrimiento ideológico en el que estemos inmersos, honramos su memoria y profesamos ‘LA FÉ COLOSISTA’, en apego a ella nos mantenemos fieles y seguimos así: ‘En la brega por un Mundo y un México mejor”.

Aún somos muchos quienes creemos que debe seguirse luchando por los ideales de Luis Donaldo Colosio, que este México debe cambiar extirpándosele el gran cúmulo de vicios y limpiándolo de tanta corrupción e impunidad, identificando y sancionando a los miles de funcionarios y líderes que tanto en el PRI como en prácticamente todos los partidos políticos lucran con el manipuleo del poder y abusan del pueblo, sirviéndose de él “empobreciéndolo, al tiempo que ellos se enriquecen majaderamente a costa del esfuerzo de la población. Pero habrá de llegar el día en que ese pueblo decida actuar y no sólo exija, sino que encabece la renovación sacando del poder a los contumaces abusadores, sea con la fuerza de los votos o presionando con marchas, mítines y plantones, e incluso la desobediencia civil que genere sean removidos e incluso encarcelados quienes han llevado a la Nación hasta el fondo del abismo y la tienen postrada sin que se aprecie una solución próxima y viable para salir del marasmo.

@salvadorcosío1
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